A quién le importa el Estado de Derecho

Miradas
19 Julio

Oímos con frecuencia que líderes de opinión en todo el mundo se refieren al “estado de derecho” o al “rule of law” como un elemento central en toda democracia y su vulneración es transversalmente condenada por quienes ansían la prosperidad de las naciones. Pero ¿qué se entiende por estado de derecho? ¿Por qué es importante para el desarrollo de los países y para el bienestar de sus habitantes?

Según el World Justice Project (“WJP”), organización creada en 2006 y que tiene por objeto promover un mayor conocimiento y aplicación del estado de derecho a nivel global, éste consistiría en un sistema de leyes, instituciones, normas y compromiso comunitario, que perdura en el tiempo y está orientado a otorgar:

  1. Responsabilidad. Tanto el gobierno, como actores de los sectores público y privado, son responsables de sus actos y deben rendir cuenta por ellos según la legislación vigente.
  2. Leyes justas. La ley debe ser clara, abiertamente difundida, estable y aplicada de manera uniforme. En cuanto a su contenido, debe proteger los derechos humanos, de propiedad, contractuales y procesales.
  3. Transparencia. Los procesos a través de los cuales las leyes son promulgadas, administradas, aplicadas y exigidas deben ser fácilmente accesibles, justos y eficientes.
  4. Justicia imparcial. La justicia debe ser aplicada en forma oportuna por individuos competentes, probos e independientes. Éstos deben permanecer accesibles y contar con los recursos adecuados para el desempeño de su rol.

La parametrización y cuantificación de estos cuatro principios universales permiten construir el denominado “Rule of Law Index”, el que sirve para evaluar y comparar la fortaleza o debilidad del estado de derecho en diferentes países, siendo un importante insumo para conocer el impacto que éste tiene en diversos ámbitos del desarrollo de las naciones.

¿Cómo nos afecta a cada uno de nosotros la mayor o menor robustez del estado de derecho en el país donde vivimos?

El estado de derecho es la base de comunidades más justas, de libre acceso a oportunidades, de democracias más fuertes y de respeto por los derechos fundamentales de las personas. Según múltiples trabajos académicos, hay evidencia contundente detrás de la relación que existe entre la fortaleza del estado de derecho y el crecimiento económico, la paz social, una menor desigualdad, mejor salud o una educación más completa, entre muchos otros temas.

A continuación, algunos ejemplos:

  1. Salud. En 2015 un grupo de autores publicó un artículo planteando que, luego de someter a consideración el avance del estado de derecho en 96 países, éste mostraba una estrecha correlación con la calidad de la salud a la que tenían acceso sus habitantes. La tasa de mortalidad infantil, la tasa de mortalidad en madres gestantes, la esperanza de vida y la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares y diabetes, mostraron estar asociadas, cada una independientemente, a la fortaleza del estado de derecho en los países analizados.
  2. Inversión extranjera. En 2011 Joseph Staats y Glen Biglaiser estudiaron cómo la fortaleza del sistema judicial y del estado de derecho incidían en la atracción de inversión a mercados en desarrollo. Luego de analizar series de tiempo para 79 países, los autores concluyeron que el aumento en una desviación estándar del grado de fortaleza del estado de derecho se traducía en un 50% de mayor inversión, evidenciando así la relevancia de éste al momento de atraer inversión extranjera. Desde luego, lo anterior promueve el emprendimiento, disminuye el costo de capital y favorece la creación de empleo.
  3. Desarrollo. En el libro “Por qué fracasan los países”, Daron Acemoglu (MIT) y James Robinson (Harvard) atribuyen las grandes diferencias en el nivel de desarrollo de los países a la forma en que los pueblos organizan sus sociedades. Cosas como la geografía, el clima o la cultura no serían condicionantes importantes frente a lo determinante que resultan la protección de la propiedad privada, el incentivo al emprendimiento y la solidez de las instituciones. Incluso antes de la publicación del libro antes mencionado, Niall Ferguson, en una breve pero impecable ponencia, plantea una tesis muy similar. Según estos académicos, la relación entre estado de derecho y desarrollo explicaría los disímiles caminos que han recorrido países prácticamente idénticos en otras dimensiones, como podrían ser Corea del Sur y Corea del Norte, o Costa Rica y Nicaragua.

Mientras debatimos acerca del Chile que queremos para nuestros hijos y nuestras instituciones nos dan la oportunidad de expresarnos democráticamente al respecto, es pertinente tener en cuenta cómo el imperio de la ley, el respeto de la propiedad y la capacidad de impartir justicia, determinarán la trayectoria que seguiremos por las próximas décadas.

Diego Bacigalupo
Gerente de Desarrollo de Quiñenco S.A.

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